Rotativo.com.mx

Miedo y asco en la primera Apple Store en México

En directo desde el ojo huracán, mis impresiones sobre un despliegue grotesco de capitalismo…

Es hora de ponerme chairo.

Tengo un iPhone 6 y una MacBook Pro que amo con recelo. Me encanta la app de Podcasts y iTunes en mi iOS 10, pero un sábado de octubre me sentí asqueado por esa manzana omnipresente a la que tantos adoran.

Por mi trabajo suelo estar atento a los lanzamientos, rumores y filtraciones de todo lo relacionado con Apple. Además, esa es una marca que vende y ‘jala clicks’, por lo que gran parte de las notas que redacto a lo largo de mi semana tienen algo que ver con esta empresa.

Sí, me emocionan algunos anuncios que se hacen durante las keynotes y no puedo evitar maravillarme con la precisa y artística forma de presentar cacharros que perderán vigencia en unos meses a través de un video.

Es bueno que haya una Apple Store en México, pero esa euforia no me la creo.
Es bueno que haya una Apple Store en México, pero esa euforia no me la creo.

Incluso el acentito sangrón de Jony Ive le añade más peso a las descripciones visuales de los productos que él y su equipo hicieron con esa obsesiva atención al detalle y a la elegancia.

Pero un sábado por la mañana tuve que presentarme a la inauguración del Apple Store de la Ciudad de México, el primero en el país (MacStores y iShops no cuentan).

Al principio estaba emocionado. Me quise sentir parte de un momento histórico, y es que Apple, esa gran compañía de híper consumismo mezclado con distinción y elegancia técnica, por fin había reconocido al público mexicano como ‘digno’ de su presencia.

Esa es Gabi y el teléfono que sostiene es el mío (yo no salgo en la toma).
Esa es Gabi y el teléfono que sostiene es el mío (yo no salgo en la toma).

Llegué temprano, a la hora necesaria para ver que, a más de 120 minutos de distancia de la apertura de puertas de la tienda, ya había, al menos, unas 120 personas en la fila dispuesta justo debajo de unas escaleras eléctricas que llevan a la Apple Store de Vía Santa Fe, para mí, el lugar más trucutrú (en el mal sentido) de la Ciudad de México.

Pasaron los minutos, me salté la fila porque… prensa y comenzó el show: luego de una pep talk como de 45 minutos dentro de la tienda, decenas de empleados uniformados con una camiseta azul oscuro decorada con una manzanita blanca sobre su pecho salieron eufóricos de entre sus umbrales para gritar “¡Bienvenidos a su casa!” y “¡México, te amo!” a voz en cuello.

Ante tremendo aquelarre observé a la multitud aún formada repitiendo en coro todo lo que los empleados les gritaban para darles la bienvenida a una tienda que no es mexicana y que no les iba a dar ningún descuento por su desaforada lealtad.

Así, como sumergidos en el más profundo trance propagandístico, los humanos que estaban ahí debajo, aún esperando a subir por las escaleras eléctricas que los llevarían apoteósicamente a su cielo de consumo y gadgets relativamente buenos (no son los mejores del mercado), manoteaban, vociferaban y vitoreaban a los empleados que corrían en circuito por la sección oriental de la plaza comercial en un total frenesí publicitario.

Puedo apostar a que alguien le pagó a este amigo por estar ahí.
Puedo apostar a que alguien le pagó a este amigo por estar ahí.

Así como los gadgets de Jony Ive, los empleados fueron cuidadosísimamente seleccionados. Cada uno representaba a un sector de la sociedad: había un moreno, una lesbiana, un tatuado, un barbón, un gordito, una señora de unos 50 años, alguien sin un brazo, un discapacitado, un tipo rubio, un trigueño, algunas mujeres de buen ver y otras no tanto. Había de todo, y algo en sus sonrisas me decía que, como los personajes de Disneyland, habían sido adoctrinados para mostrar la mejor cara de México.

Pero ¿de qué México hablamos? Centro Comercial Santa Fe es, como otros centros comerciales o malls, un pequeño oasis rodeado de miseria, incertidumbre, malos salarios, impunidad, políticos corruptos, clientelismo, conformismo, charrismo y todo lo malo que se te ocurra que acabe con ‘ismo’.

Apple llegó a un México donde la felicidad radica en ser el primero en entrar a una Apple Store para comprar un iPhone 7 a pesar de que el año pasado se había comprado un Apple 6s que, como muchos de nosotros, aún no acaba de pagar.

Esa empresa de Cupertino, California, llegó a un país que aquel sábado fue representado por un sujeto que, casi de manera ensayada y coronado con un gran sombrero de Chano y Chon (Los Polivoces, chicos, no me digan que no los ubican), gritaba ¡Viva México! con entusiasmo a la cámara del celular que utilicé para transmitir en vivo el infame despliegue de grotesca emoción frusilera.

“México, te amo,” gritaban algunos de los primeros clientes en entrar a la tienda para maravillarse con lo que ya han visto en un sinfín de videos y sitios de internet. Pero ¿de qué México hablan? ¿del que tiene un Apple Store, o del que es habitado en su mayoría por personas que, al fin de la inauguración, tuvieron que caminar como 500 metros en subida para tomar el camión que los llevó de vuelta hacia La Villa… de vuelta a la realidad y de regreso a su casa, con las manos vacías y una playera conmemorativa.

En Apple hay un embajador de cada subcultura urbana en la CDMX.
En Apple hay un embajador de cada subcultura urbana en la CDMX.

Los empleados y representantes de Apple no premiaron a nadie por llegar temprano ese día, ni por lo fuerte que gritó. Tampoco ofrecieron descuentos o un reconocimiento especial, sólo se limitaron a ver a esa vorágine de cuerpos entrar en estampida a través de los umbrales de cristal de su tienda como una enloquecida manada que, en su mayoría, probablemente no compró nada.

Durante el evento hubo cámaras operadas por empleados extranjeros de Apple que usaron al tipo más gritón o al más folclórico como el elemento jocoso que añadirán a los videos corporativos que mostrarán en unos meses a los empleados de las sucursales de Tokio o Suiza.

Al final sentí asco y también horror. Horror de que nuestra generación olvide que México es más que una tienda donde la gente celebra comprar como si eso los acercara a la iluminación divina.

No me quejo que a la banda le guste Apple, pero sí lo hago para que reflexiones sobre lo que la lealtad a una marca nos deja como individuos. ¿Vale la pena sudar tanto por una empresa que vino a México solamente porque encontró buenas proyecciones de ventas y que finge que le caemos bien?

Había como unos 40 empleados en la tienda.
Había como unos 40 empleados en la tienda.

A Apple (como todas las empresas) le caemos bien cuando compramos y cuando no lo hacemos, nos volvemos una estadística más. Un porcentaje de clientes potenciales que un día podrían gritar “Viva México” frente una tienda en algún exclusivo, intransitable y remoto sitio de nuestro propio país.

Nota: Me doy el lujo de escribir de Apple porque iPhone es la principal plataforma móvil de videojuegos en el planeta, así que el tema sí tiene lugar en Choryuken… ¡pongan eso en su pipa y fúmenselo!

De regalo les dejo un juego llamado “Spot the Todd @ Apple Store”

giphy-26

¿Estás de acuerdo con mis tonterías? ¿Me la quieres mentar? Sígueme en mi cuenta de Twitter para hacerlo. Soy Todd Basavilvazo.

 

 

Acerca de Todd Basalvilvazo

Así se desmorona la galleta virtual, mis amigos.

Más Chyk

¿Qué onda con la Mini NES?

¿Cómo te explicas que haya escasez de productos en una época industrializada como la nuestra? …

  • David Sanchez

    Muy buen articulo y muy de acuerdo con todo lo que comentas, yo igual uso productos Apple pero los precios ya son imposibles y la calidad en Software va en bajada y esto es algo que no entiendo pues tienen llama un hardware muy limitado y controlado por ellos.

  • marcojrzx

    Me da gusto que en choryuken tengan este tipo de articulos, estoy de acuerdo contigo en lo personal me gustan los productos de apple fisicamente, pero soy computologo y sus politicas controladoras son un abuso.
    No compraria una mac book nunca, su diseño muy bonito pero no es funcional al menos no con ese precio.
    Lo único que no estoy de acuerdo es que pongas a Javier pero bueno son detalles xD

    • Guillermo Todd Basavilvazo

      El ingeniero es un campeón, pero me vi en uno de sus videos y me hizo gracia.

  • Shamed Aceves Sastré

    Totalmente deacuerdo, solo tengo una pregunta ¿Quien es Gabi?

    P.D. No todos sus gadjets son los mejores pero ¿El Ipad si sn la mejor tablet ever?

A %d blogueros les gusta esto: