Una opinión acerca de That Dragon, Cancer

Piensen en lo más doloroso que les haya sucedido en la vida. Ahora recuerden cada detalle desde el origen hasta el desenlace de su vivencia. Agreguen el audio y los pensamientos originales de la situación y aderécenlo con música y arte magnífico. Eso es That Dragon, Cancer.

Esta situación tiene dos caras pero antes de hablar de eso quisiera despejar la duda que sigue rondando por mi cabeza desde que supe por primera vez acerca del desarrollo de este videojuego: ¿quién rayos quiere jugar esto? En serio, ¿quién quiere revivir lo más horrendo de su vida? O, en este caso, vivir en carne propia un periodo de vida ajeno tan devastador.

Hablar de That Dragon, Cancer, es complejo. Cualquier opinión puede resultar ofensiva, sin embargo, trataré de ser tan honesto como el mismo juego clama ser con su público y les daré mi muy personal opinión al respecto. Hablemos primero de esto como ‘el juego’.

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Aquí tenemos una experiencia narrativa e interactiva con una duración de alrededor de dos horas (yo tardé 94 minutos en completarla). No hay mucho que hacer en este juego estilo point and click, aparte de explorar escenarios limitados e interactuar con Joel (el niño de quien trata el juego) y su familia. Como ya lo mencioné, el arte, el sonido y la música son grandiosos, el simbolismo utilizado en la historia también es bastante bueno y también cuenta con una buena dirección y algunas escenas con minijuegos, uno estilo karts que resulta pésimo y un sidescroller que me hubiera gustado que se hubiera explotado más.

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That Dragon, Cancer es un juego que habla de la corta vida de Joel Green, quien fue diagnosticado con cáncer terminal a los 12 meses de edad. Los doctores le dijeron a los Green que su hijo viviría unos cuantos meses, pero Joel sobrevivió por cuatro años más. Fue entonces que a Ryan Green, padre de Joel, se le ocurrió que sería una gran idea contar la historia de este milagro mientras se encontraba en la iglesia. Uno de los momentos que más inspiraron la creación de este juego fue una noche que Joel no dejaba de llorar y Ryan intentó de todo hasta que desesperó y le rezó a Dios, entonces Joel dejó de llorar. ¿Olvidé decirles que los Green son católicos devotos?

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Ryan Green, recuerda que en ese momento pensó que en esta situación aplicaban a algunas mecánicas de juego y entonces decidió que compartiría su experiencia de criar a Joel con un mayor público, pensando que un videojuego interactivo sería un mejor medio para compartir el mensaje de la Gracia de Dios. Ojo, no estoy inventándome cosas. El juego cuenta con audio original, con mensajes de buzón de voz reales, con risas y llantos reales de Joel Green. No sé a ustedes, pero a mí esto me parece de lo más enfermo y egoísta.

No puedo asegurar las verdaderas intenciones de Ryan Green y su esposa al crear That Dragon, Cancer. Pero yo creo que este título es una de las maneras más egoístas de abordar el tema de una enfermedad que causa tanto dolor a los que la padecen y a todos los seres queridos que los rodean. ¿Quién piensa en crear un juego cuando tiene un familiar enfermo? ¿Quién recopila información y graba voces en estas situaciones? Me da la impresión de que esta es la manera en la que los Green volcaron todo su dolor y remordimiento hacia la audiencia para conseguir un cierre. Y de paso buscaron quedar como héroes por haber ‘superado’ estos terribles momentos. Creo que este juego es ofensivo para cualquiera que haya perdido a un ser querido a manos del cáncer y si tienes la suerte de no ser una de estas personas, tampoco hay una razón para que vivas esta ‘aventura interactiva’ por más premios y ovaciones que la ‘crítica especializada’ le otorgue.

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Acerca de Alexis Patiño

Diseñador Industrial que le mueve a las redes sociales y a los blogs. Amo los videojuegos pero, ¡lo único que quiero es bailar rock 'n roll!

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