Los diarios de Fallout 4 #002: Se busca

El pinche perro se me perdió. En serio. Apenas lo había conocido –lo bauticé Pulgas– y ya el muy infeliz se me había ido. Supongo que se espantó con los mosquitos gigantes. O tal vez fueron los topus topos sin piel que nos atacaron en Red Rocket Station. El caso es que el animal sarnoso ya no estaba conmigo mientras yo mataba Raiders a diestra y siniestra en Concord. Pero vuelvo adonde me quedé la última vez.

Recién había conocido a Mr. Codsworth, el robot ese, y él había matado a un montón de moscas gigantes dentro de lo que alguna vez fue mi casa. Bueno, no mi casa sino la casa del personaje con el que juego. Ahí encontré una sonaja de bebé y un anillo de matrimonio. Guardé ambos en parte porque soy un sentimental de tres pesos y en parte porque estoy seguro de que para algo servirán en el futuro. Ningún programador de videojuegos se resiste al sentimentalismo. Luego recorrí el resto del pueblo y encontré una especie de taller. Tan pronto decidí inspeccionar qué tanto se podía crear en ese taller, salí espantado. El menú tenía submenús que a su vez tenían subsubmenús. Podía crear escaleras, rejas, mesas, estructuras de metal, tiendas, torretas… Era como tener un Home Depot en versión óxido y clavos chuecos. Salí volado de ahí y busqué mi siguiente misión: ir a un lugar llamado Concord.

Así lucía Concorde antes de la hecatombe nuclear.
Así lucía Concorde antes de la hecatombe nuclear.
Así luce Concord después de la hecatombe nuclear.
Así luce Concord después de la hecatombe nuclear.

Camino a Concord pasé por una estación de recarga de combustible llamada Red Rocket Station. Ahí conocí a Dogmeat, ese perro rebautizado como Pulgas. Pulgas se hizo de inmediato mi amigo, me adoptó como su amo y comenzó a acatar mis órdenes. Mientras investigaba Red Rocket y encontraba un nuevo taller –¡construí una escalera y no sé dónde tzingados está! ¡viva!–, sentí un mordisco. “Ya, Pulgas, estate”, pensé. Otro mordisco. “¿Qué no ves que ando haciéndote una casita, Pulgui?”, pensé esta vez. Madres, una tercera mordida. Volteo la mirada y me encuentro con tremendo animalón con dientes de tuza. ¡Un topo sin piel! ¿Dónde dejó la piel? No sé pero, a juzgar por las mordidas, esa cosa creyó que yo la tenía. Saqué una pistola que me había encontrado en Sanctuary y le tiré dos balazos. Escuché ladridos y vi a Pulgas peleando contra otro topo. Le ayudé. Salió otro topo. Lo matamos. Y uno más. Y más. No menos de ocho topos murieron en esa estación gasolinera. Fue una topiza. Sin mi escalera pero con un nuevo amigo, me dirigí hacia Concord. Sin embargo, tres pasos luego de salir de Red Rocket, me topé con el peor mosquito que haya visto en mi vida.

Eeeeeeeeeeeeeeh… ¡topo!
Eeeeeeeeeeeeeeh… ¡topo!

¿Cuántos litros de sangre al día debe de chupar un mosquito de este tamaño para sobrevivir? Los matamoscas han de ser un negociazo en el Commonwealth. Pulgas se ocupó de un bicho mientras yo me dediqué a tirarle bastonazos al otro. No atiné ninguno sino hasta que activé mi V.A.T.S., ese bonito sistema que Bethesda diseñó para convertir un juego divertido en un juego de hueva, elegí dispararle al cuerpo y hasta ahí llegaron los mosquitos. Pulgas estaba bien dañado. Es sorprendente que un mosquito haya sido más mortífero con mi colega que una bola de animales dientones y sin piel. Uno no sabe ya qué pensar en estos lugares. “Stay”, le dije a Pulgas para poderlo curar. Le planté un Stimpak y decidí seguir caminando hacia Concord.

Si algún día me encuentro un mosquito de este tamaño, ojalá traiga chikunguya de a madres y me mate del primer piquetón.
Si algún día me encuentro un mosquito de este tamaño, ojalá traiga chikunguya de a madres y me mate del primer piquetón.

En Concord deambulé por entre los edificios en ruinas y peleé contra un par de raiders. También encontré sexipublicidad de Nuka Cola. Supongo que eso les funcionaba mejor que poner a Benny, Sasha y Erick tomándose una Coca. Al menos yo le habría pegado antes a una Nuka Cola que a una Coca. Y entonces entré al sitio más extraño que he visto en mi vida: un prostíbulo de maniquíes. Había un pervertido muerto abrazando a un maniquí de mujer, había otro pervertido metido en una tina mientras tres maniquíes cargando un machete, un martillo y no sé qué otra cosa lo veían bañarse… Busqué y busqué a la maniquí madrota pero supongo que había salido a la tienda porque nunca la hallé. Seguí mi camino hasta que un tal Preston, que andaba despachándose raiders a diestra y siniestra con un rayo asesino, me pidió que le hiciera un favor.

Maniquíes sensuales, aparentemente lo último en perversiones sexuales en 2277.
Maniquíes sensuales, aparentemente lo último en perversiones sexuales en 2277.

Entré al museo cautelosamente. Di una vuelta y me topé con más maniquíes, pero esta vez acomodados dramáticamente. Me acordé de BioShock. Entonces salió un raider y, con el láser que me había aventado Preston, lo convertí en polvo humeante. Seguí avanzando y de pronto pensé en algo: “¿Y mi perro?”. ¡Se suponía que el perro era mi acompañante! ¡Tendría que estar tirando mordidas! Pero no, el perro no apareció por ninguna parte. Tuve que recorrer todo el museo y matar a raiders por doquier hasta llegar con Preston, quien me habló de una armadura y no sé qué más, pero en lo único que yo pensaba era en mi perro, así que salí de ahí y me fui a buscar al perro al punto exacto en que le había dicho “Stay!”. Y no estaba.

En esto convertí a mi enemigo.
En esto convertí a mi enemigo.

¿Alguna vez se les ha perdido un animalejo? Yo a cada rato pierdo por minutos a mi gato, y siempre lo encuentro maullando en una puerta que no es la mía. Es medio babas, mi gato. ¿Pero un perro dentro de un videojuego? Eso no debería pasar y, sin embargo, ahí estaba yo, moviendo los cadáveres de los dos mosquitos gigantes, para ver si, por casualidad, Pulgas estaba escondido debajo. Pero no, no había nada. Si hubiera podido meterme al juego, habría gritado el nombre de Pulgas a todo pulmón. Sin embargo, mejor me volteé hacia la computadora y googleé “can’t find dog fallout 4”. Resulta que a Pulgas le da por perderse y, con frecuencia, se va a casas de perro que encuentra en el juego. El problema es que en Sanctuary, el primer poblado del juego, hay por lo menos cuatro casas de perros. ¡Cuatro! “¡Jamás volveré a ver a Pulgui!”, pensé, mientras corría hacia Sanctuary. Entonces, en Red Rocket, vi a un cuadrúpedo conocido: Pulgas estaba ahí. Sin embargo, en ese mismo momento me puse a pensar en Codsworth. ¿No se suponía que él también tendría que estarme acompañando? Y entonces perdí como una hora de vida buscándolo.

Así luce un raider cuando le robas todo lo que trae. Para llevar 200 años en un apocalipsis nuclear, sus calzones Rinbros están muy poco faroleados.
Así luce un raider cuando le robas todo lo que trae. Para llevar 200 años en un apocalipsis nuclear, sus calzones Rinbros están muy poco faroleados.

¿Cómo puede perderse un robot tan inteligente que ha logrado sobrevivir solo 200 años? Aparentemente al atorarse en el escenario, según descubrí en internet. Luego de entrar y salir por todas las casas y jardines de Sanctuary, encontré al estúpido aparato esperándome en la entrada de una casa. Me saludó como si ambos supiéramos que él estaba ahí. Aparato inútil. Lo abandoné ahí otra vez y regresé a Concord.

—"¡Qué tal, amo! ¿Me buscabas?" —"No, pendejo. Nomás ando viendo si me encuentro más cucarachas gigantes por aquí."
—”¡Qué tal, amo! ¿Me buscabas?”
—”No, pendejo. Nomás ando viendo si me encuentro más cucarachas gigantes por aquí.”

 A mi regreso a Concord, encontré una madre de terror llamada Deathclaw en el poblado. Sé que era de terror porque tenía una calavera junto a su nombre y, seamos sinceros, ¿qué cosas benignas para la salud portan una calavera junto a su nombre? La bestia esa tenía cuernos, cola y medía como dos pisos de un edificio regular. Evidentemente, tan pronto me vio y se dejó correr hacia mí, salí gritando a ocultarme. Noté que Pulgas sí fue a echarle pleito, pero era el perro o yo. Ni modo. A veces los amigos no nos duran. Por fortuna, di con un hueco en el suelo que me llevaba a algo misterioso y que pintaba para estar infestado de insectos, y ahí encontré a Pulgas. Ambos decidimos que no era momento para ver cucarachas gigantes. Era momento de ir juntos de vuelta al museo y agarrar esa armadura. Asomamos las fauces, vimos a Deathclaw distraído y, con toda la fuerza de nuestras seis piernas, corrimos mientras la pantalla se sacudía con cada pisotón de la criatura gigante. Antes de presionar X para entrar al museo, decidí dar media vuelta para ver a Deathclaw. Ahí estaba y venía corriendo hacia mí. Apenas alcancé a volver a mirar al frente y cerrar la puerta.

Deathclaw, un tipo fotogénico.
Deathclaw, un tipo fotogénico.

Con la armadura puesta, descubrí que no me quedaba de otra que enfrentar a Deathclaw, así que me lancé a la calle y, aprovechando la ligera pausa estratégica que provee el V.A.T.S., empecé a dispararle al cuerpo una y otra vez. Me madreó. Lo intenté de nuevo con V.A.T.S. Me volvió a madrear. Otra vez. Muerto. Una más. Muerto. “Voy a jugarlo como si fuera Call of Duty.” Deathclaw se murió. Si se juega mejor como shooter que como RPG táctico, ¿qué caso tiene que lo juegue como RPG? Creo que no vuelvo a usar el V.AT.S. A menos que sean mosquitos. O cucarachas. O cucarachas mosquito. Estoy seguro de que en algún momento saldrán.

Acerca de arsánchezq

ingeniero de profesión, campeón por decisión unánime.

Más Chyk

Batrashbatrushka #119: Siguiente noticia  

  No solo tuvimos invitados de lujo sino que también tuvimos contenido de ese que …

  • Shamed Aceves Sastré

    No manches el vats es lo mejor cuando son varios enemigo y cuerpo a cuerpo. Lo triste que es la unica forma de tirar criticos ademas las muertes cinematicas!

    • arsanchezq

      cierto. ya verás en el que sigue, pero me topé con muchos maloras y tuve que vatsearle duro.

  • Mijail Hernandez Vazquez

    Sr. Lanchas, debe ser horrible encontrar tiempo para jugar algo tan demandante como fallout 4 y además escribir un diario, muchas gracias por la parte 2. No se cual sea el fin de escribir diarios, traer transito a la pagina para que los anunciantes rueguen por que los deje salir en la pagina o demostrar a bethesda que usted es un líder de opinión y que para fallout 5 le tienen que entregar un mes antes una copia. Como sea con este diario y la topiza me convenció para comprarlo!!

  • 陰&陽

    Muy buen Diario numero 2 !! en que dificultad lo estas jugando lanchas ?? saludos !!

  • Martin Solskjaer

    Tu muy bien mi lani. Voy a seguir los diarios porque yo no creo jugar esto en lo que resta de mi vida….

  • Pingback: Los diarios de Fallout 4 #003: Opus 94.5 » Choryuken()

A %d blogueros les gusta esto: