Llegué por Warzone, me quedé por lo demás: una opinión de Halo 5: Guardians

Sabía que Halo 5: Guardians y yo nos llevaríamos bien. En E3 2015, por ahí de junio, jugué por primera vez Warzone, esa modalidad que me hizo salivar con su combinación de batalla por equipos salpicada con elementos de MOBA (una IA enemiga de ambos bandos, torres que conquistar, un núcleo para cada uno de los dos equipos). Alcancé a probarlo en dos partidas entonces. Más tarde, luego de enterarme en una entrevista con Josh Holmes, encargado del juego, la idea de invitar a las microtransacciones vestidas de Req Points a cambio de un flujo constante de mapas gratuitos durante meses me pareció un esquema de monetización justo.

Más tarde llegó la prueba beta de la modalidad competitiva. El juego se sentía divertido incluso si no era propiamente Halo; me resultaba poco natural la Spartan Charge y nunca supe utilizar el Ground Pound en aquel entonces. Aun así, jugué constantemente en los mapas de la prueba, tal vez más por morbo que por estar completamente enganchado con la modalidad. Después de todo, Halo 5: Guardians era para mí Warzone. La modalidad de campaña y Arena eran dos extras en los que no pensaba invertir mucho tiempo.

Y entonces empecé a jugar la versión final de Halo 5: Guardians.

Independientemente de que es probable que sea el juego de todo el catálogo de Xbox One que más tarda en instalarse (mis estimaciones dicen que pasar de 0% a 100% del juego instalado puede durar cualquier cosa entre un chingo y una vida), Halo 5: Guardians luce increíble en todo momento. Desde los cortos animados que enlazan misión con misión hasta los escenarios extremadamente detallados, el juego despliega un colorido en escenarios y riqueza de formas que simplemente te engancha. Las texturas y diseños de las armaduras del equipo Blue (el de Master Chief, pues) y el equipo Osiris (el de Spartan Locke) son tremendas. Los rostros de la Dra. Halsey, de Locke, de Tanaka y de cualquier otro personaje –a excepción de Cortana, que parece que le metió durísimo al botox y a los hilos rusos– están sorprendentemente detallados. La gesticulación es natural. Los dientes y el movimiento bucal, a mi parecer uno de los puntos más difíciles de imitar actualmente, lucen verosímiles. Y eso es una fortuna, porque uno tiene que concentrarse en algo que analizar mientras ocurre ese revoltijo de nombres y situaciones que los de 343 decidieron poner en la trama.

Cortana en Halo 3, en Halo 5 y como suponemos que se verá en Halo 6.
Cortana en Halo 3, en Halo 5 y como suponemos que se verá en Halo 6.

De cualquier manera, la modalidad campaña se siente adecuada: no es lo suficientemente extensa como para sentirse abrumadora o monótona, y tiene el número de capítulos necesario para hacerte sentir que vale la pena jugarla. Eso, aunado a la variedad de misiones y al hermoso diseño de situaciones de acción hacen de Halo 5 una gran experiencia de disparar y desconectar el cerebro. No necesitas saber de Prometheans, Covenants, Spartans, inteligencias artificiales ni Guardians (aun si en 343 quieren meterte con embudo toda esa información): solo dispara a lo que te dispare, y diviértete en el proceso. Sin embargo, si te detienes analizar la trama… ESTOY A PUNTO DE AVENTAR UN SPÓILER TREMENDO ACERCA DEL JUEGO, ASÍ QUE AQUELLOS QUE NO LO HAYAN TERMINADO, SALTEN EL PÁRRAFO HASTA QUE VUELVAN A VER EL AVISO DE FIN DE SPÓILER …es una estupidez necesaria. Por una parte, es evidente que 343 Industries se dio cuenta de que contar la historia de un robot es dificilísimo. Seamos sinceros, ¿quién puede sentir empatía hacia un animalote de dos metros que casi no demuestra emociones y que nunca se quita el casco? Encima de todo, está enamorado de un holograma. Ay, pobrecito tonto. (Claro, tampoco ayuda que no terminé Halo Reach ni Halo 4, así que puede ser que esté predispuesto a no comprársela al Master Chief.) Obvio, 343 necesitaba un héroe que transmitiera algo, y por eso llegó Locke. El problema es que, en su afán de ser incluyentes, terminaron haciendo algo ridículo.

Por un lado tenemos al equipo Blue de Master Chief, compuesto por cuatro personajes a los que casi ni ves. Por el otro, está el equipo Osiris, en el que están el afroamericano, la japonesa, el señor de la tercera edad y la nerd. La combinación es tan ridícula que nada más faltaría un mexicano para hacer un chiste. Sin embargo, esa variedad es algo de agradecerse , ya que, aun si se llama “Halo 5” y no “Halo ODST 2”, 343 Industries hizo el ODSTazo y creó una experiencia en la que mayormente juegas sin Master Chief. Sin embargo, la escasa presencia de la estrella del juego no es taaaan notoria. En primer lugar, tener diálogos entre cuatro personalidades distintas permite un recorrido más ameno que aquellos diálogos entre Cortana y Master Chief. Y luego, si uno se detiene a analizar que, en resumen, la trama habla de Cortana y de cómo enloqueció oooootra vez, uno agradece que el foco del juego esté en el equipo We Are The World, y no en la relación enfermiza entre Master y Corti. Y, para ser sincero, usar a Locke es exactamente lo mismo que usar a Master Chief.

Sin embargo, creo que convertir a Cortana en el archienemigo de los Spartan es el acierto más grande que ha tenido 343. Toda gran historia exige de un gran antagonista: Darth Vader, Bowser, Lebron James… ¿Qué mejor archienemigo que la ex novia de Master Chief? Cortana es perfecta para el rol de villano, a excepción de un detalle: necesita un Extreme Makeover maligno. Sí, ya sé que le pusieron ropitas pero, ¿podrían ponerle algo de estoperoles y picos a su nuevo traje? Luce demasiado bondadosa.

AQUÍ TERMINA EL SPÓILER. YA PUEDEN SEGUIR LEYENDO SIN ARRUINARSE LA TRAMA.

Sin embargo, aun con los grandes momentos de diversión que pueda brindar (en especial en cooperativo con amigos sin splitscreen), la campaña es lo menos trascendente de todo el paquete Halo 5: Guardians. Y no es que sea mala; es que Arena y Warzone son muy superiores.

Comencé a jugar Arena solo para entrar en calor. Arranqué con partidas Free-for-All para familiarizarme con los mapas. Empecé a entender las nuevas armas y a conocer las nuevas rutas de escape. De pronto me descubrí soltando uno que otro Spartan Charge como los usamos los machos: por la espalda hacia un enemigo que huye. El sistema de Req Points y el conteo regresivo de partidas no clasificatorias antes de empezar la evaluación de clasificación no hacen sino envolverte más en el juego. Una vez que me asignaron un nivel, me mudé a jugar Slayer por equipos. Actualmente soy nivel Silver I (nadie dijo que fuera bueno). De ahí salté a Breakout. De ahí salté a S.W.A.T. En verdad estoy convencido de que Halo 5: Guardians es el primer juego que me hace sentir tan cómodo como Halo 3, y eso, para mí, lo hace un juego imperdible.

Finalmente, ¿qué opino de Warzone? Sigo pensando que Warzone es divertidísimo, tal y como lo pensé la primera vez en que lo jugué. Es innovador, es estratégico y es una modalidad que seguramente se volverá un modelo de la misma manera en que el modo hordas de Gears of War 2 se convirtió en un estándar. Debo confesar que no lo he jugado tanto como en un principio creí que lo haría. ¿Por qué? Tal vez sea culpa de Arena. Tal vez sea culpa de que no he memorizado los mapas todavía. Tal vez sea porque no me gusta entrar en partidas ya avanzadas. Sin importar cuál sea la razón, lo que sí tengo por seguro es que aún me faltan meses y meses de mapas gratuitos que serán un pretexto perfecto para hundirme sin remedio en Warzone. Sé que la voy a pasar bien.

Eso sí, el Ground Pound sigo encontrándolo completamente inútil. ¿Alguien lo ha utilizado exitosamente?

Acerca de arsánchezq

ingeniero de profesión, campeón por decisión unánime.

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