El dilema del periodista de videojuegos

La verdad es que es difícil disfrutar un videojuego como tú cuando hay que desactivar nuestra credulidad y entrar en modo «sobreanálisis»…

Ser periodista de videojuegos es difícil y más cuando tomas en cuenta tantas cosas como algunos de nosotros.

Pero primero, ¿exactamente qué es un periodista de videojuegos?

Para mí, es aquel que combina la objetividad del periodismo con la especialización en la industria de los videojuegos. O sea, el periodista de videojuegos no solo habla de títulos para una consola u otra, sino que tiene la capacidad de ofrecer contexto sobre una obra, ya sea conociendo el trabajo de un estudio o desarrollador o dando a conocer la importancia de un título basado en el paradigma social en el que fue producido y lanzado.

Algunos de ustedes creerán que ser periodista de videojuegos es fácil: «Solo le das un blog a un fanboy y se la pasa jugando todo el día». Sin embargo, lo cierto es que, cuando tu salario depende de otros factores más allá de «aplastarse en un sillón para jugar Xbox hasta la náusea», dedicarle el tiempo que se merece a cada juego es una tarea que guarda una responsabilidad enorme.

Me explico: antes, cuando llevaba una vida escolar (secundaria, preparatoria y universidad), usar los fines de semana para jugar durante más de ocho horas seguidas era relativamente sencillo; sin embargo, cuando tienes un empleo con un salario que no alcanza para vivir una vida decente, te ves obligado a buscar oportunidades en lugares distintos, lo que, en turno, reduce el tiempo de juego a dos o tres horas al día, y eso sin mencionar que debes dedicar tu tiempo a otras actividades que van más allá de los videojuegos: tu familia, pareja, hobbies, deportes, etcétera.

Cuando reseñas un juego debes eliminar el lado geek y fanboy para adoptar tu papel de periodista.

Al convertirte en reseñador, le debes respeto al desarrollador, al estudio, al lector y a ti mismo, por lo que para hacer tu trabajo, es necesario abandonar cualquier preferencia por género, consola, estudio o desarrollador y ofrecer argumentos que expliquen por qué debes comprar un título o no.

Reseñar no se limita a despotricar cuando un videojuego es malo, sino prevenir a la gente de adquirir un título malo o invitarla a experimentar uno bueno. Después de todo, este pasatiempo es un lujo con un valor que supera los miles de pesos, y un periodista debe tomar este factor en cuenta antes de recomendar un título malo de manera descuidada.

A veces, el reseñador se pierde en aspectos técnicos y se olvida de lo que realmente importa: disfrutar el juego como tú lo harías en tu sala, con amigos, en una consola o computadora, y no en un evento como el E3, en un showcase o en un ambiente completamente controlado por el desarrollador, en una pantalla de 60 pulgadas, sentado sobre un sillón de Ikea y con un tazón lleno de Doritos Nachos y una botella de Mountain Dew en una mesita de centro.

Para analizar un juego, debes hacer un espacio en tu agenda para darle el tiempo que se merece. También necesitas escudriñar cada opción que ofrece y exprimirlo en el menor tiempo posible para producir la reseña en tiempo suficiente para que continúe siendo relevante y útil para el lector.

Otro factor que mucha gente tiende a pasar por alto cuando describe a los periodistas de videojuegos es que también existe cierto «compromiso» con los representantes de cada estudio pues, a veces, suelen tomarse muy en serio las reseñas malas o las preguntas difíciles, lo que los disuade de enviarte más juegos en el futuro. Hay algunos representantes de relaciones públicas que entienden que el trabajo de un periodista no es comprometer su criterio por un código o por regalitos, por lo que, a pesar de las calificaciones que uno les dé a los juegos que representan, continuarán colaborando contigo.

No obstante, existen otros que, a la primera mala reseña, te dejan de enviar códigos, lo que orilla al periodisita de videojuegos a rentar (en lo que nos dura Blockbuster) o comprar con su propio dinero el título que desean analizar.

Habrá profesionales que sí suelen «vender su alma a los desarrolladores» para continuar en el negocio, y tú, como lector, sabrás identificarlos, pero también hay periodistas que, sin importar lo que les regalen o a dónde los lleven de a grapa, siempre escribirán sus palabras con una sola cosa en mente: respeto. Respeto a ti, al oficio, al equipo que lo creó y a tu billetera.

Muchos periodistas suelen «destruir» juegos malos en sus reseñas, pero ¿cómo es posible hacerlo cuando sabes que las personas detrás de cada título con una calificación mediocre arriesgaron matrimonios, se desvelaron diariamente por tres años y sobrevivieron probables adversidades económicas y personales para sacar un título que un periodista hizo pedazos tras jugarlo cómodamente durante 12 horas?

No es que los creadores de juegos malos se hayan despertado un día pensando «hoy voy a hacer el peor juego de la historia».

Cuando jugamos para reseñar, debemos poner atención en los detalles, hacer apuntes y descubrir los errores que hacen que se rompa la ilusión que los desarrolladores intentan crear para nosotros, pero también entender que, si un título no te gusta a ti, eso no significa que no le gustará a otra persona. Una mala calificación no es otra cosa que la evaluación subjetiva basada en factores que van desde los gustos personales hasta el humor del que evalúa en ese momento.

Ser periodista de videojuegos es tan difícil que realmente no me dedico a esto de tiempo completo, sino que ocasionalmente muevo algunas palancas con el fin de conseguir un juego para escribir sobre él porque me gusta exponer mis ideas tecleando en una computadora.

Periodistas los que llevan años viendo de manera crítica el fenómeno de las consolas, los títulos creados por mentes legendarias y los videojuegos hechos con el único fin de hacer dinero.

Ellos son a los que vale la pena leer, no a los que confunden la pasión con la falta de criterio y la objetividad, y muchos menos a los que engañan a su lector y reniegan el privilegio de ser leídos por gente como ustedes, al escribir reseñas completamente imparciales a cambio de un código gratis, la entrada a un evento o una playera autografiada.

¿Estás de acuerdo con mis tonterías? ¿Me la quieres mentar? Sígueme en mi cuenta de Twitter para hacerlo. Soy Rebbloger_Ocelot.

Acerca de Todd Basalvilvazo

Así se desmorona la galleta virtual, mis amigos.

Más Chyk

¿Qué onda con la Mini NES?

¿Cómo te explicas que haya escasez de productos en una época industrializada como la nuestra? …