Tras diez años de ausencia, regresé a un torneo Pokemón

Después de al menos diez años, volví a un torneo pokemón. Solía jugarlos en la época del Game Boy Advance, cuando el juego competitivo de Pokémon estaba limitado a comunidades locales. Ahora, gracias a internet y la creciente escena de los deportes electrónicos, Pokémon es un juego que tiene una escena competitiva que año con año celebra distintos torneos alrededor del mundo para encontrar a su campeón mundial. Casi como la FIFA, pero sin corrupción (bueno, al menos eso creo) y una vez al año en vez de cada cuatro. Este año Japón mostró supremacía, logrando el campeonato (Shoma Honami) y el top 8. El noveno mejor jugador mundial es mexicano y se llama Génaro Vallejo.

Esta tarde, yo y otros 94 jugadores tratamos de sumar nuestros primeros puntos para clasificar al mundial 2016, que se celebrará en agosto del próximo año en San Francisco. Será un año largo, lleno de competencias tan reñidas como la de esta tarde, donde apenas gané tres de siete combates. Para mi sorpresa, la competencia de esta tarde, celebrada en el último piso de Pikashop (un edificio cercano a Frikiplaza donde también se venden artículos relacionados al ánime) resultó familiar, pero de alguna forma, también diferente.

El registro ocurre de una forma arcaica: es necesario llenar una hoja con los datos de los seis pokemones participantes. Registrarlos para mi resultó tortuoso, pero supongo que fue así porque estoy acostumbrado a hacerlo todo por internet. Después del registro, los datos son insertados en una base de datos que realiza sorteos aleatorios de los combates. Al cabo de siete rondas, hay 16 finalistas que se eliminan directamente. Los ganadores reciben premios ofrecidos por los organizadores y patrocinadores, pero también puntos para clasificar al mundial. Yo no gané nada 🙁

Registrarse fue como ir por la leche a la Conasupo.
Registrarse fue como ir por la leche a la Conasupo.

Aunque mi participación fue desafortunada (pero con buenas sensaciones de cara a competencias futuras), disfruté el torneo. De hecho, todo ocurrió con tranquilidad, y aunque para saber con quién debía jugar en cada ronda tenía que ver una lista como de casilla electoral y cambiarme de silla y mesa como en el juego de las sillas, me divertí. Ojalá logre clasificar al mundial.

Casi era un evento familiar. Incluso fue la tía de Ash Ketchum.
Casi era un evento familiar. Vi a un padre con su hijo y a la tía de alguien. Quizá era la tía de Ash Ketchum.
Antes de los combates todo es risa y diversión.
Antes de los combates todo es risa y diversión.
Hasta que toca jugar. Un tipo se lleva las manos a la cabeza, seguro algo valió madre.
Hasta que toca jugar. Un tipo se lleva las manos a la cabeza, seguro algo valió madre.

Tú también puedes clasificar al mundial participando en los próximos torneos. Puedes consultar las fechas de los próximos eventos aquí o en acá si te la vives en Facebook.

Acerca de Allan Vélez

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