El menú lucía complicado y atiborrado de cositas como para mi gusto.

Yo no pasé del primer escenario del Metal Gear Solid original

Al principio creía que el juego era aburrido y lento. Snake se sentía como tanque…

Recuerdo la primera vez que jugué Metal Gear Solid y no, no me gustó para nada.

Estaba en casa de una prima cuando vi por primera vez un PlayStation. Emocionado, tomé el control, pedí permiso para encender la consola y me puse a jugar el disco que estaba dentro. Era Metal Gear Solid: Integral, la versión expandida del juego original del mismo nombre.

"¿Quién es ése?, ¿Qué pasa? ¡Ay, ya me aburrí!," exclamó el niño de once años.
“¿Quién es ese? ¿Qué pasa? ¡Ay, ya me aburrí!”, exclamó el niño de once años.

Un poco intimidado porque era “un juego de tres discos”, me salté todas las escenas prerrenderizadas y comencé a jugar. Ahí estaba Snake, inmóvil y yo, como neófito en PlayStation que era, no pude sacarlo de ese pequeño cubo donde uno empezaba su aventura por Shadow Moses.

Al principio, hice que Snake se agachara, se levantara, diera varias vueltas sobre su propio eje, se echara un clavado al agua y recogiera una “Ration”. “¿Qué mierda es esto?”, me pregunté y continué mi camino.

Subí de nuevo a la plataforma inicial, presioné todos los botones y Snake no pasaba de ahí. “No salta este wey”, me dije en silencio.

Pronto descubrí que no tenía ni armas…ese fue el acabose para mí.

Ésta es la infame escena que no pude pasar la primera vez que me topé con ella. "¿Un juego sin pistolas? ¡Qué aburrido!", decía.
Esta es la infame escena que no pude pasar la primera vez que me topé con ella. “¿Un juego sin pistolas? ¡Qué aburrido!”, decía.

Al ver que no podía pasar de la primera escena, apagué la consola y pregunté a mi prima si tenía Metal Slug, otro tipo de Metal al que también me enganché. Asintieron con la cabeza y me extendieron el juego (pirata) solicitado; apagué la consola, saqué el disco de Metal Gear y me olvidé de Snake y el concepto de la acción de espionaje táctico por unos dos años.

Así empezó mi romance con la saga de espionaje de Hideo Kojima, un romance que hoy perdura más fuerte que nunca.

Al principio, Metal Gear no me gustaba ni interesaba; ahora, conservo aún la copia de Metal Gear Solid para PlayStation que Kojima me autografió en 2011.

Mi segundo encuentro con Snake me abrió los ojos a una nueva forma de ver los videojuegos.
Mi segundo encuentro con Snake me abrió los ojos a una nueva forma de ver los videojuegos.

Sí, soy un fan de Metal Gear y espero con ansias disfrutar la quinta parte de esta monumental saga; pero, por extraño que parezca, las aventuras de Snake no me atraparon instantáneamente como a muchos de ustedes, sino que me causaron desagrado y, quizá, asco.

Era un niño en ese entonces, no me culpen. Yo buscaba algo más como…Metal Slug.

 

Acerca de Todd Basalvilvazo

Así se desmorona la galleta virtual, mis amigos.

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