HoloLens y la llegada de Master Chief a los MOBA

Mi cita decía “The Halo 5 Experience” pero la traducción que yo hacía era algo así como “Halo V bla bla bla”. Me parecía un abuso de la palabra ‘Experience’, ya que mi personalidad obtusa únicamente asocia y autoriza esa palabra cuando va acompañada de “The Jimi Hendrix”. Modalidad insoportable activada. Fue entonces que me formaron en una fila, y un tipo con bata de laboratorio me tomó las medidas entre los ojos con un aparatejo como de optometrista y me colgó una tarjeta con un 62. Entré a un cuarto y la palabra ‘Experience’ cobró sentido. La demostración incluía probar HoloLens.

Cuando la científica más guapa de la historia –bueno, no era tan guapa ni lucía tan científica, pero quiero hacer más épica mi narración– me ajustó el visor a la cabeza, mi primera impresión fue de “esto no funciona”. “¿Ves los cuatro puntos?”, me preguntó. Yo, que me espanto cuando una mujer atractiva me dirige la palabra, dije en voz bajita: “Yes”, aun si no veía casi ni un carajo. Pero de pronto me asomé a algo. Y agarré el HoloLens de la manera en que no tenía que agarrarlo. La científica más guapa del mundo, ahora con voz de “a ver, idiota”, me ajustó el visor y, de la nada, sobre un muro vi una proyección que solo aquellos con HoloLens veíamos. Ahí estaban los cuatro puntos. Sí, tenía que agachar la cabeza como jorobadito para lograrlo pero, ¿qué más daba? “¿Así estás bien?” Seeeeeh, claro, científica más guapa del mundo. Así jorobado me siento increíble.

Avancé por un pasillo mientras unas flechas flotantes me indicaban la ruta a través de HoloLens. Como si estuviera en un tutorial, la distancia a la flecha intangible variaba a cada paso que daba. De pronto, una flecha me indicó que debía girar. Otro científico –este no estaba guapo, según recuerdo– me dijo que volteara a ver la ventana. ¿Cuál ventana? “Esa ventana”, me dijo. Y, entonces, en donde antes había un muro, HoloLens me presentó, efectivamente, una ventana.

Naves de aspecto Halesco (reminiscente a Halo, pues) se estacionaban y despegaban. “Muévete y asómate”, me dijo el científico. Me moví y me asomé y me asombré con la perfección del video; el que me movía era yo, la ventana que no era ventana permanecía estática en el lugar que debía estar, como una ventana de verdad. La escotilla virtual se cerró y una nueva flecha me indicó cómo llegar hasta mi nuevo lugar, justo frente a una mesa completamente vacía.

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La escena posiblemente sea muy común en manicomios y centros de rehabilitación para adicciones: seis tipos alrededor de una mesa mueven la cabeza de manera caprichosa e intentan agarrar algo que, evidentemente, no existe. Sin embargo, para los seis tipos que cargábamos con el visor de realidad aumentada de Microsoft, ahí había una nave. Pero no era una nave cualquiera; era una nave que, si dirigíamos la vista a cierto punto, nos decía características específicas de esa zona del vehículo. Mirabas hacia el otro lado de la nave y otras características surgían.

De pronto, una proyección surgió frente a nosotros. Un teniente o coronel o brigadier o algún grado militar similar nos indicaba que, en efecto, estábamos a punto de enfrentarnos contra el enemigo. La proyección detalló cómo sería que competiríamos (12v12), cuáles serían las zonas que debíamos proteger y cómo haríamos para triunfar (por puntos o por conquista de la base rival). Era evidente que los seis a la mesa estábamos ansiosos de entrar al campo de batalla asistidos de estos lentes todo poderosos. Desafortunadamente, llegó el momento de quitarnos los HoloLens. Sí, estábamos a punto de probar la modalidad Warzone de Halo 5: Guardians, pero, al menos por esta ocasión, tendríamos que sobrevivir sin HoloLens.

Ya sin caminar como jorobado –o al menos un poco más erguido–, entré a la prueba de la modalidad Warzone de Halo 5: Guardians. Realmente no esperaba gran cosa. A final de cuentas es otro Halo hecho por 343 Industries y, para ser sincero, no he sido nada fan de lo que 343 Industries ha hecho a la fecha para Halo. Y mucho menos cuando ese Halo ya es el quinto. Honestamente, cada que veo un número ‘V’ (o ‘5’) al lado de una película, lo primero que me viene a la mente es un “ya valió madres”. Según yo, el ‘5’ es para películas pornográficas y para cosas del estilo Rocky V, Nightmare on Elm Street 5: The Dream Child, todas las Rápido y furioso… Sí, ya sé que Final Fantasy VII es el clímax de la civilización actual pero ni ese ni GTA cuentan, pues en realidad son juegos que tienen muy poca relación entre capítulo y capítulo. Son como un FIFA pero con más trama y menos tarjetas rojas.

Volviendo a Halo 5: Guardians, me quedé con el hocico cerrado. O, mejor dicho, abierto. Warzone es la mejor modalidad que ha aparecido en un online desde el modo Horde de Gears of War 2. No es que inventen algo nuevo; en realidad, al igual que el modo horda, es una reinterpretación de tantas buenas ideas que resulta en algo superior.

Los programadores se refieren a él como “the ultimate Halo toy box”, pero, como muchos otros títulos que aparecieron en E3 2015, es más fácil describir Warzonea través de su más grande inspiración, los MOBA: cada bando de 12 jugadores tiene un cuartel. El objetivo es reunir mil puntos antes que el equipo rival o apoderarse del campamento enemigo. Sin embargo, esto no es un versus así de simple. Claro, lo primordial es ir por el bando contrario, pero existen enemigos comunes –¡como en los MOBA!– que brindan ventajas estratégicas al equipo que decida enfrentarlos. Están peludos, así que necesitas llegar con armas y vehículos chonchos para vencerlos. ¿Armas y vehículos chonchos? ¡Sí! Porque en Warzone existe una especie de tienda. ¡Sí, como en los MOBA!

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Aceptémoslo: llamarles ‘tienda’ suena tan 1920. Mejor llamémosles Requisition Stations. Las Requisition Stations permiten intercambiar Requisition Points (en el pasado solían llamarle créditos, aunque también hay algunos cochinos que le llaman “dinero”) por mejoras, que pueden ir desde un Needler hasta lanzacohetes hasta Ghosts hasta unos robots bípedos que se ven brutales en el campo de batalla. O también puedes comprar modificaciones cosméticas que permanecerán contigo hasta el fin de los tiempos. Esos Requisition Points los obtienes conforme rompes fauces en el campo de batalla o… con cochino dinero.

Pero, espera. No empieces a rezongar acerca de cómo las microtransacciones están arruinando los videojuegos. Comprar Requisition Points es completamente opcional y puedes jugar Warzone –y cualquier otra modalidad, pues se comparte esta supertienda en el resto del título– sin soltar un solo peso. De hecho, podrás jugar los 20 mapas con que saldrá el juego, así como los otros 15 mapas que serán lanzados desde el día en que el título salga la venta y hasta junio de 2016, completamente gratis. Microsoft no cobrará por los mapas. De alguna manera habían que ganar dinero dinero dinero dinero, ¿no?

Suficiente explicación. ¿Y cómo se siente Warzone en la práctica? Aquí les dejo el video de cómo me rompieron las fauces. La segunda vez que jugué, mi desempeño fue más decoroso (o menos vergonzoso), pero, sin importar la cantidad de veces que morí, en ambas ocasiones me divertí tremendamente. No hablé en una sola de las partidas ni me puse de acuerdo con nadie acerca de las estrategias. Imagino que, con un poco de chat de voz, la experiencia será mucho más rica pero, sobretodo, más adictiva. El objetivo es hacerte volver y una y otra y otra y otra vez. ¡Como en los MOBA! 

[youtube=https://youtu.be/gnKAT4xvhZ4]

Ah, y si todo falla, también habrá un multijugador competitivo para eSports.

Acerca de arsánchezq

ingeniero de profesión, campeón por decisión unánime.

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