Una opinión acerca de Wolfenstein: The Old Blood

Lo primero que me hace sonreír de Wolfenstein: The Old Blood es su pantalla de inicio que recuerda a la época dorada de Wolfenstein 3D en su excéntrica y surrealista forma de interpretar el triunfo aliado sobre los nazis con una sola imagen. De nuevo interpretas a B.J. Blazkowicz, el agente de la organización secreta aliada O.S.A. que debe infiltrarse en la impenetrable fortaleza medieval que los nazis adecuaron como cuartel general de la investigación paranormal liderada por la brutal Helga Von Schabbs, una mujer que no ves hasta muy avanzada la aventura, pero cuyos retratos decoran casi cada rincón del castillo.

En The Old Blood abandonas la ucronía sesentera de The New Order para retomar el concepto básico de la serie Wolfenstein: infiltrarse en el castillo, explorar cada uno de sus rincones, sabotear cualquier investigación que pueda darle a los nazis alguna ventaja en la guerra y matar a cuantos soldados o criaturas infernales se pongan en tu camino.

El primer aliado de Blazkowicz es un pedazo de cañería que usas para matar nazis de forma silenciosa (y brutal), escalar paredes, desconectar enchufes y forzar puertas. Esta multiherramienta te acompañará durante todo el juego, así que cuídala bien.

Considerando que comienzas el juego con un tubo, la clave del éxito es el sigilo. Durante gran parte de tu exploración en el castillo, tu personaje debe ser silencioso y letal. Además de la cañería oxidada, tu mejor amiga es una pistola silenciada que te permite despachar enemigos sin que nadie se entere y escabullirte entre ellos. Solo recuerda que algunas secciones requieren eliminar a los oficiales primero, porque si uno de ellos sobrevive y se entera que andas por ahí, no dudará ni un segundo en alertar al resto de los guardias y pedir refuerzos.

The Old Blood premia el sigilo, pero cada tiroteo que se desencadena durante el juego es increíblemente satisfactorio. Ser un One Man Army capaz de disparar una escopeta semiautomática en cada mano y lanzar granadas mientras corres como si no tuvieras un arsenal completo sobre tu lomo te hace olvidar rápidamente el realismo que otros shooters persiguen.

La acción de esta expansión es simplona aunque no deja de ser divertida. En The Old Blood te enfrentarás a un desfile de enemigos dispuestos a hacer lo que sea para rodearte, sacarte de tu escondrijo y acabar contigo; debes pelear contra soldados comunes, perros de guerra mecánicos y humanoides gigantes armados hasta los dientes. Aquí todo vale y tú, como jugador, sales ganando.

Pero no todo se trata de acción sin sentido (bueno, en gran parte, sí), pues durante el juego podrás explorar un poco más de la historia del castillo Wolfenstein, el pueblo vecino Wulfburg y del legendario rey Otto, un monarca alemán del siglo X que durante su régimen escondió un espeluznante secreto en las mazmorras más oscuras de su fortaleza y que Von Schabbs está dispuesta a descubrir para garantizar la victoria nazi sobre los aliados.

Además de la historia principal (que no es tan corta como creerías), The Old Blood ofrece una serie de desafíos para los que solo buscan tiroteos. Estos se desbloquean avanzando en la campaña individual y son únicamente los extractos del juego en los que hay más disparos. Suma puntos por disparos a la cabeza, varias muertes en cadena o asesinatos sigilosos y hazte de una medalla que no servirá de mucho fuera de esta modalidad. En conclusión, es diversión sin consecuencias que agradecemos en esos momentos de aburrimiento en los que solo queremos hacer que todo explote.

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Para ser justos, el juego sí tiene fallas. Su música no es genial y algunos enemigos se sienten repetitivos, especialmente si jugaste The New Order. Su argumento, por otro lado, peca de aburrido y genérico: los nazis son malos, tú eres bueno e invulnerable a casi todo lo que te sucede y debes contactar a algún agente encubierto de la resistencia en Wulfburg. Esta historia se repite con cada Wolfenstein nuevo y no pone nada nuevo sobre la mesa.

Otro punto negativo es el sonido. Para ser un título de tiros, ninguna configuración en mis bocinas, el menú de opciones o en mis auriculares para gamer me dejaron sentir el punch de los disparos y las armas. Todo es anticlimático cuando tus espeluznantes escopetas semiautomáticas suenan como engrapadora.

The Old Blood, es, sin duda, un juego increíblemente divertido que vale la pena comprar por los 19.99 dólares por los que se vende su versión digital. Si te gustó The New Order, esta “expansión” entrega justo lo que esperabas pero con un toque de nostalgia que te arrastra de vuelta al mítico castillo Wolfenstein. Es necesario recalcar que no necesitas contar con Wolfenstein: The New Order para poder jugarlo. Esta expansión se encuentra disponible desde el 5 de mayo en las tiendas digitales de Xbox One, PlayStation 4 y PC.

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¿Vale la pena comprarlo? Sí, pero solo si te gustan los disparos simplones, matar nazis y los shooters que se salen un poco del molde “realista” de Call of Duty y buscan ofrecer una acción más retro. En definitiva, The Old Blood es una buena excusa para pedir pizza, comprar cervezas y disparar a todo lo que se mueva sin prestar mucha atención al argumento o al audio.

Acerca de Todd Basalvilvazo

Así se desmorona la galleta virtual, mis amigos.

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¿Cómo te explicas que haya escasez de productos en una época industrializada como la nuestra? …

  • Con esta nota, doy por hecha su compra.
    Gracias!

    • Todd Basalvilvazo

      DEBES comprarlo. Quizá si aún no tienes The New Order, este juego sea una invitación para darle una oportunidad.

  • Me sorprende la capacidad del autor de esta nota para redactar contenidos exclusivamente con las nalgas.

    • Todd Basalvilvazo

      Bien bajado ese balón, jefe. Ha ha haha.

  • JesusAL

    Excelente resumen del juego e impresionante destaque en todos los puntos del autor. Felicidades, me ha animado a comprarlo.

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