Un paseo por Harran pt. 2: A zombie by any other name would smell as sweet

“Zombis.” No pasan más de tres minutos dentro del más reciente juego de Techland antes de que se refieran a tus enemigos como “zombis”. Es inevitable que me agrade Techland a partir de ese instante. Yo les llamo “zombis”, tú les llamas “zombis”, el mundo les llama “zombis”. Pero Robert Kirkman, creador de The Walking Dead no se atreve a decirles así. “Walkers”, los llama. Sus zombis son idénticos a mis zombis y a tus zombis y a los de George Romero, pero sus zombis son Walkers. Vaya payasada. Igual sucede en esa belleza de juego llamada Left 4 Dead: “Infected”, les llaman, como si el mundo en el que ocurre el juego jamás hubiera escuchado hablar de los zombis. Tienen escopetas, tienen cines, tienen internet, tienen ferias, pero jamás han escuchado hablar de un zombi. Me pregunto cómo les llaman a los hombres lobo. “Royale with Cheese”, seguramente.

dying light Screen Shot 2:1:15, 1.16 PM 1
Dicen que en Harran hay cervezas tan grandes que las manos se les ven chicas, y por eso viven acomplejados y usan playeras con manos grandotas.

 

En Harran sí saben de zombis y no ven razón para llamarles de otra manera. Podrá parecer cosa de nada, pero esa misma decisión de ser directos se nota a lo largo del juego. Por tanto, en ningún momento ocultan que son los responsables de todos los capítulos de la serie Dead Island que se han publicado a la fecha: tienes que usar principalmente armas blancas y tus armas blancas van a desgastarse. Vas a repartir tubazos y vas a apretar los ojos mientras tundes a tubazos y patadas a un desgraciado para que no se levante. Vas a apretarlos aún más cuando estés acompañado de amigos mientras juntos tunden a tubazos y patadas a un solitario desgraciado. Dying Light es brutal.

Sin embargo, lo que distingue a Dying Light de Dead Island es su sistema de parkour. Aun si utilizar un bumper para saltar no me parece una decisión acertada, navegar la ciudad a toda velocidad y aprovechar las pendientes artificiales compuestas de láminas es grandioso. No recuerdo haber jugado un Assassin’s Creed en el que haya disfrutado tanto saltar entre azoteas, aunque he de reconocer que el simple hecho de que el peligro más grande –los zombis– camine por las calles de la ciudad agrega valor a cada carrera por encima de los techos. Lo que sí es una tortura es trepar torres: es tan aburrido como las torres de Far Cry, pero aquí en una de cada tres veces te va a saltar un glitch que te hará reiniciar desde el último punto de guardado.

El otro gran elemento del juego es la noche. Los momentos que he tenido que salir a oscuras de un refugio la he pasado muy mal. Correr con una lámpara que apenas deja ver lo que hay cuatro pasos adelante mientras escuchas a todas esas cosas que salen en la noche es una experiencia aterradora. Tan aterradora que no he hecho una sola misión durante la noche, aun si eso brinda más experiencia o mejores armas. No salgo de noche en automóvil en la ciudad, donde solo hay borrachos y rateros y, posiblemente, rateros borrachos. ¿Por qué habría de salir a caminar a pie en un lugar infestado de madres que me quieren morder?

Y hablando de mordidas, Dying Light presenta una clase de zombi que, si bien no es innovadora en su desempeño, sí es algo nuevo para la mitología: Runners (recaderos como tú, pues) a los que mordieron y apenas se volvieron zombis, por lo que sus cuerpos aún están suficientemente sanos como para poder correr y escalar a la misma velocidad que tú. Ellos los llaman “Virals”. Yo prefiero aplicar la de Robert Kirkman y referirme a ellos como “hijosdesupinchemadre”.

"¿A quién le dijiste 'hijodesupinchemadre', infeliz? Con mi ma nadie se mete."
“¿A quién le dijiste ‘hijodesupinchemadre’, infeliz? Con mi ma nadie se mete.”

 

Independientemente de cuán divertido es jugar Dying Light (especialmente de manera cooperativa), lo que hasta ahora considero su más grave error es que es aburridísimo darte cuenta de que estás atrapado en un juego de ser mensajero. Por amor de Dios: al inicio del juego te sueltan sobre Harran con un radio capaz de comunicarse con San Juan de la Chingada del que, curiosamente, todos los harranenses tienen el número. ¿Por qué tiznados, en vez de andar corriendo entre nomuertos apestosos para darle un recado a un idiota que prefiere vivir en una choza en un lugar recóndito, no le echas una llamadita por teléfono? Seguro es porque tienes plan con Telcel y te da miedo que la factura te salga en un ojo de la cara. En serio, no veo otra explicación. Ah, y ni qué decir de la trilladísima misión de “ve con Fulanito para que nos ayude” que a su vez se divide en veinte misiones de “antes de darte lo que necesitas, Fulanito quiere que vayas con Menganito y le digas que…”. Esa ciudad en ruinas funcionaba antes de que tú cayeras del cielo como Terminator. ¿Por qué demonios tu aparición súbita significó que ahora tú tienes que resolverles la vida a todos?

De cualquier manera, Dying Light pinta mucho mejor que Dead Island y Techland no tiene miedo de llamarles “zombis” a los zombis. Supongo que no puedo pedir más por el momento.

[youtube=http://youtu.be/MqpsEbeNKP0]

Acerca de arsánchezq

ingeniero de profesión, campeón por decisión unánime.

Más Chyk

Batrashbatrushka #189: Carqui y Lanny juntos solo una noche

Como los grandes, Carqui y Lanny se fueron juntos de gira, ahora que están decadentes …