Una opinión acerca de los Hololens

 

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El día de ayer, durante la presentación de Windows 10, Microsoft dio a conocer unos lentes llamados Hololens, que –palabras más, palabras menos– sirven para provocar una realidad aumentada (la posibilidad de desplegar objetos virtuales dentro de tu entorno real), aunque también sirven para crearte necesidades que no tienes ni tendrás y, de pasada, para hacerte ver estúpido. No me malentiendan: considero los Hololens algo técnicamente muy avanzado y mi intención no es criticarlos aun si me parecen una idea desperdiciada. Después de todo, Sony tiene Project Morpheus, Facebook tiene Oculus VR, Google tuvo Glass… ¡¿por qué tiznados Microsoft no puede también hacer barbaridades?!

Por tanto, para criticar constructivamente y porque siento un respeto infinito hacia Phil Spencer y su playera de Battletoads, intenté hacer una lista de cinco usos prácticos que los Hololens podrían tener en mi vida. En verdad me esforcé, pero después de más de media hora y un par de posts fallidos, el mejor –y único– uso que se me ocurrió fue el mismo que vino a mi mente (y a la del resto de la población humana, supongo) cuando supe de la existencia de Google Glass: ver pornografía en juntas, comidas, bautizos, ceremonias, eventos sociales y prácticamente en todo momento que no sea los instantes en que parpadeas o el rato en que te bañas (aunque si hicieran un modelo contra agua, sería todavía mejor). ¿Qué otro uso habríamos de darle a unos lentes de realidad aumentada si, después de todo, toda tecnología nueva siempre acaba esclava de nuestras más bajas pasiones? ¿Las revistas? Porno. ¿Las videocaseteras? Porno. ¿Internet? Porno. ¿Smartphones? Porno. Pero no me crean a mí; ahí está las estadísticas de Pornhub en 2014, que dicen que tan solo en su sitio se reprodujeron el equivalente a 11 videos por cada persona sobre la Tierra. Y solo estamos hablando de un sitio para adultos. The Internet is for porn, indudablemente.

Llámenme un retrógrada pero la idea de menús que flotan en el aire y objetos virtuales que puedo controlar a través de unas gafas supertecnológicas no parece algo que mi vida necesite. Controlar un menú con botones gigantes solo ocurre en Odisea Burbujas por una sencilla razón: es impráctico. Claro, jugar Minecraft sobre la mesa de mi comedor suena tentador pero esa experiencia ya existe desde hace 50 años y se llama Lego. Ya sé que en un Lego las piezas se pierden y el mundo no está lleno de vida ni Creepers ni arañas de Minecraft pero, si quieres Minecraft, siempre podrás jugarlo en alguna de las 200 mil distintas plataformas en que está disponible actualmente. “Pero también se pueden hacer drones en el aire, idiota”, pensarán muchos de ustedes y, en efecto, eso parece posible, juzgando por la presentación de Microsoft. De cualquier manera, hacer drones en el aire no es mejor que hacer drones con mouse y teclado en AutoCAD o en cualquier programa competente para diseño. Además, ¿para qué querría uno hacer drones con palitos y bolitas volumétricas si existen en el mercado montones de modelos más competentes y a precios seguramente mucho más atractivos que lo que te costaría imprimir tu remedo de diseño en una impresora 3D?

Entré al sitio de Hololens (microsoft.com/microsoft-hololens/en-us) con la intención de ver esa explicación que me convenciera de estar juzgando mal el producto, pero en lugar de eso solo me topé con cinco imágenes de gente interactuando con objetos virtuales a través de sus lentes.  “La era del cómputo holográfico está aquí”, dice el encabezado. Inmediatamente después hay una imagen de un cuarentón solitario en medio de su sala mientras navega entre aplicaciones y fotografías. Asumo que está a punto de bajarse los pantalones y empezar a ver porno porque: a) está solo en su casa; b) está de pie, lo que indica que podría estar por desabrocharse los pantalones, y; c) tiene instalado Internet Explorer en su interfaz holográfica, algo que únicamente hacen los degenerados y los pervertidos sexuales. Bajo un poco más y aparece una doña –posiblemente treintona– haciéndole modificaciones a una motocicleta en la sala de su casa. ¡En la sala de su casa! Que alguien le enseñe el garaje. Por supuesto, para demostrar que esto es algo profesional, el muro está cubierto de diagramas con mediciones y especificaciones relacionadas con la motocicleta, puesto que todos sabemos que diseñar exige precisión. ¿Y ella? Cual Harry Potter del diseño, ella decide ponerle tremenda joroba al tanque de gasolina de la moto meneando el  dedo índice. El tanque de gasolina queda tan grande que tapa el visor transparente al frente de la motocicleta pero, ¿a quién le importa? Lo hizo con sus Hololens y todos debemos decir “oooooh”.

Pero fue la tercera imagen la que me dio la razón. En ella, un tipo –cincuentón, sin lugar a dudas– aparece viendo supuestamente el futbol mientras revisa la temperatura en Maui y lee un recetario. Sin embargo, su expresión corporal lo delató: “Está viendo porno”; pensé. Y entonces fue que abrí Illustrator e hice esta obscenidad.

huevos

El resto de las imágenes ya ni me importaron (una presentaba a un tipo jugando Minecraft en la mesa de su sala; la otra, a un tipo jugando golf en Júpiter o alguna mariguanada así), aunque en todas ellas aparecieron más tipos cuarentones y solitarios. Mi hipótesis se había convertido en teoría. Microsoft diseñó sus Hololens para controlar mundos virtuales a tu alrededor, para navegar en internet y ver Netflix mientras caminas, para permitirte diseñar motos feas y antiergonómicas, para que puedas jugar Minecraft en la sala de tu casa, para que juegues golf en otro planeta… El problema es que el resto del mundo terminamos por darle solo un uso a todos esos aparatejos que nos acompañan en la intimidad de nuestras vidas: the internet is for porn.

Después de todo, tal vez no sea tan mala idea, Microsoft.

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Acerca de arsánchezq

ingeniero de profesión, campeón por decisión unánime.

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