Final Fantasy y la llegada a la adultez

“El Final Fantasy más adulto que exista” parece ser la frase que Square-Enix planea utilizar para vender Final Fantasy Type-0 HD, una versión actualizada y para consolas recientes –PS4 y Xbox One, pues– de un título que salió hace casi cuatro años para la difunta PSP. Justo escucho aquella frase salir por primera vez de la boca de una de las representantes de PR de la marca mientras la cámara del juego avanza por las calles de una ciudad colonial envuelta en humo y llena de cuerpos con unas cuantas manchas de sangre. Tal vez esto sea el “Final Fantasy más adulto que exista”, pero dista mucho de llamarse Gears of War.

Hajime Tabata, director de Type-0 HD y actual director de Final Fantasy XV, no niega que sus influencias son distintas a las del resto de directores de la serie: cita a juegos de PC como Half-Life, Quake y Doom como grandes momentos de su juventud, pero se limita con influencias más recientes arguyendo que los costos de las tarjetas de video lo alejaron del WASD y lo acercaron al pad direccional y a los botones A y B. Tabata niega también que exista una fórmula preestablecida para crear un FF, más allá de la interacción y consulta entre distintos creadores; no existe una lista de mandamientos en la que diga que deben existir Chocobos, Moogles, paladines de piernas flacas y melenas canas peinadas en capas. Pongo en duda la parte de “melenas canas peinadas en capas” tan pronto el personaje inicial del título, un tipo llamado Ace, se planta junto con Nine y Queen –una chica y un chico con falda/pantalón tableado al estilo escuela pública–, y comienza a repartir cartas como si fuera croupier de una mesa de blackjack en el Bellagio. Cual Locomía habilidoso con los naipes, Ace es perfecto para atacar de lejos. Basta presionar un botón para amarrar la mira a un enemigo y dejar presionado X o cuadro para darle con el dos de bastos y, –supongo– también con el tres y el cuatro. Presionar B o círculo te sirve para esquivar o defenderte, mientras que Y o triángulo y A o X sirven para lanzar ataques que consumen puntos de magia. Claro, es un Final Fantasy, así que tenía que haber barras de energía y de magia, y también hay números que saltan constantemente de la cabeza de tus enemigos cual piojos en escuela primaria, pero no son de gran trascendencia. Aun si los naipes de Ace están lejos de una motosierra o de un rifle sniper, Type-0 se siente menos tieso.

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Tabata, proveniente de tres títulos de la serie que salieron para consolas móviles (Before Crisis: Final Fantasy VII, Crisis Core: Final Fantasy VII y Type-0), luce dudoso al momento de preguntarle acerca de la reticencia de los videojugadores a adoptar un modelo de juego que ocurra en una supercomputadora portátil (llámese iPhone, Galaxy, Windows Phone o como sea) todo-en-uno. “En Japón también hubo quien pensó eso”, responde, cuando le pregunto si no cree que mudar su obra de una consola portátil a consolas que exigen un televisor HD y una toma de corriente AC es un retroceso y no un avance. Se detiene un poco y menciona la cabeza olmeca del Museo de Antropología como ejemplo de algo que no puede mostrarse sino en tamaño supersize-me. Es un honor hacer juegos en estas consolas, y mientras Square-Enix me lo permita, lo seguiré haciendo, termina por decir, aunque sé que en algún rincón de la mente de Tabata se proyecta la imagen de cómo se vería FFXV para PS Vita o –gulp– para iOS.

Final Fantasy Type-0 HD no es particularmente llamativo. En todo momento se nota que es una versión trasladada de una consola portátil y menos poderosa. Desde la virtual inutilidad de un segundo stick direccional dedicado a la cámara (recomendación: no lo uses) hasta los escenarios carentes de detalles vistosos, no es el capítulo más cautivante de la serie en el primer instante. Sin embargo, su fortaleza radica justo en la manera en que Square-Enix lo vende: el Final Fantasy más sanguinario que exista. No porque la sangre importe. No porque FF necesite volverse sádico, sino porque representa la visión de un director distinto que ha tenido éxito en los tres capítulos de la serie que ha dirigido. Un director que jugó Doom y Quake y Half-Life, y que entiende que los jugadores son distintos a aquellos que se maravillaron con Cloud Strife. Un director que tiene la misión de satisfacer las expectativas imposibles que la gente tiene acerca de Final Fantasy XV. Un director que sabe que Final Fantasy lo ha tenido todo menos sangre. Y eso es suficiente para hacer que Final Fantasy XV –y Type-0, a manera de prólogo– sea de inmediato deseable. Ahora, si tan solo Tabata decidiera volver a incluir una ópera, eso sí sería el mejor Final Fantasy de la historia. Bueno, tal vez el segundo mejor de la historia.

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Acerca de arsánchezq

ingeniero de profesión, campeón por decisión unánime.

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